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En las borrascosas noches del invierno, principalmente, en
lugares peligrosos, naufragaban grandes barcos extranjeros, cuyos capitanes
desconocían, muchas veces, nuestras costas, acaso por defecto de las cartas
hidrográficas o en otros casos por la violencia de los temporales en lugares
poco abrigados.
Acudía la flota de Lussich con sus arriesgados tripulantes y
hacían proezas en pleno mar, como lo consigna el mismo Lussich en su interesante
libro "Naufragios célebres". Desde Río de Janeiro hasta el Estrecho de
Magallanes, la Flota Gris de Lussich, como se la conocía popularmente, gano
fama, y condecoraciones de Inglaterra, Francia, España e Italia, recibiendo
importantes condecoraciones.
En
oportunidad de entregar a Lussich una medalla de oro, en reconocimiento por
servicios prestados, el Cónsul Ingles, dijo .... "..Lussich dirigió
personalmente, durante tres noches de rudos temporales el salvamento de esos
pobres náufragos... exponiendo su vida, y rehusando recibir recompensa... Es de
notarse que el Gobierno que tengo el honor de representar en este acto, ha
agraciado a muy pocas personas con esta medalla, siendo considerada en
Inglaterra de sumo valor, según creo, es la única que se ha dado en Sud
América..."
Las actividades de salvataje se iniciaron en 1884, cuando el
vaporcito Plata salvo a pasajeros y tripulantes del transatlántico ingles
Hermes. Y muchos mas lo siguieron: las barcas inglesas Mabel y Georgina, el
vapor Amoor, el canadiense acorazado brasileño Solimoes, la torpedera argentina
Rosales, el paquete brasileño Pelotas, el lugre ingles Kaffir Chief, los
paquetes ingleses Muriel y Zarate, el francés San Martín, etc.
Son todos buques auxiliados en esos años en el Plata, ya en el
Polonio, la Isla de Lobos o el Banco Ingles. Habría que agregar al
transatlántico francés Espagne salvado en la bahía de Río de Janeiro, el fallido
intento del Corocoro en el Estrecho de Magallanes, el salvataje del Hazel Branch
en Santa Catalina, el Hero, el Corunna, el Weybridge, etc. Frente a las costas
argentinas y tantos barcos más.
El Poeta
Espíritu romántico, apasionado, el señor Lussich también le
cantó a la majestad del mar, a la belleza de nuestra tierra, y al radiante
poderío del sol. En 1870, cuando contaba apenas 22 años de edad, se incorporó a
la revolución de Timoteo Aparicio. La experiencia vivida fue recogida en el
poema gauchesco "Los Tres Gauchos Orientales", que vio la luz en Buenos Aires en
junio de 1872.
La obra fue conocida por Hernández quien, seis meses después,
publicó "Martín Fierro", poema cumbre de la poesía gauchesca. Esto llevo a
Borges a decir . "...Pienso que es indiscutible el derecho de los previos
diálogos de Lussich a ser considerados un borrador del libro definitivo de José
Hernández...". En 1873 Lussich escribió otro poema, "El Matrero Luciano Santos",
que también tuvo gran repercusión en nuestro medio.
Adquisición de Punta Ballena
Más de una vez, en las gratas recorridas por la valiosa
posesión cuya dirección nos confió hace unos años, escuchamos de labios del Sr.
Lussich la historia de cómo adquirió este pedazo de tierra que pobló de árboles
en forma copiosa y selecta. Ayudado de su privilegiada memoria comenzaba
contando que en el año 1896, había prometido a un grupo de periodistas, que
cuando con la flota que poseía hiciera algún importante salvataje, los llevaría
a pasear a Punta del Este.
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