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En 1904, cuando comienza
la promoción del lugar, la infraestructura es asombrosa: hay una
ciudad totalmente abastecida y un hotel que escapa a los
parangones de su tiempo. A partir de 1905 se construyen en
Piriápolis una serie de hoteles, el primero de los cuales es el
gran Hotel Piriápolis. Fue diseñado por Jones Brown; los muebles
fueron importados de Italia, y su comedor tiene las paredes
revestidas de espejos de Saint Gobain. Allí funcionó por primera
vez el casino, que fue trasladado al Hotel Argentino cuando se
inauguró éste en 1930. En la actualidad, el hotel cumple
funciones como Colonia Escolar, pero aún se le pueden descubrir
rastros de sus pasadas glorias.
El granito, en una variedad que va del
gris al rosado y al violeta, se extrae de la propia región al igual
que el mármol. Un mármol que el propio Piria lleva a Europa para asombro
de quienes lo examinan. Desde Piriápolis se exportaron distintas variedades de
granito, siendo el granito negro el más común. Pocos años después
del establecimiento de los talleres (nombre con el que aún se
conocen los restos de la cantera y los ingenios de elaboración)
se vendía también vino, brandy y cognacquina de Piriápolis.
Los materiales para la construcción estaban
disponibles y usa locomotoras para transportarlos. En 1910, a
través de un trazado abierto en la roca viva, el ferrocarril de
Piria llega a Pan de Azúcar como el primer tren de pasajeros. Es
un ferrocarril de trocha angosta, para el tendido del cual se
precisaron 36.000 durmientes de quebracho. Nada queda de esto, en
la década del 50, todo el ferrocarril se vendió como chatarra.
El Puerto de Piriápolis fue una obra de gran
envergadura, para la cual se debió quitar parte del Cerro del
Inglés, conocido comúnmente como el Cerro San Antonio por la
presencia de la capilla ofrecida a San Antonio por Piria en 1913
(no se sabe sin embargo que haya habido un cambio oficial de
nomenclatura). Casi toda la pared del muelle y todo el espigón
fue construido con rocas de más de una tonelada, extraídas del
propio Cerro del Inglés, de un color que va del rojo ocre al
castaño. Los detalles finos, no obstante, están construidos con
granito del Cerro Pan de Azúcar.
El puerto fue destruido dos veces por las
tempestades marinas, haciendo que la obra se demorara más de lo
convenido con las autoridades. Por esta razón le fue expropiado a
Piria, autorizándosele luego su terminación, que quedó realizada
en 1916. Entonces comienzan a llegar a Piriápolis los cruceros,
una novedosa forma de turismo de fin de semana. La obra del
puerto se complementa con una Rambla de siete kilómetros de
longitud por cuarenta metros de ancho, que se extiende desde
Punta Fría a Playa Grande. La ornamentan maceteros de cemento
armado y la marginan tamarices, luego sustituidos por palmares.
El Castillo de Piria fue la residencia
particular de Don Francisco Piria. Terminada en 1897 y diseñada
por Monzani, es réplica de alguno de la Riviera Italiana. Poseía
un parque con especies de palmeras y otros árboles traídos de
todas partes del mundo, así como una gran cantidad de estatuas de
terracota.
El Argentino Hotel fue el broche de oro que
puso Piria a su gran obra. Se trata de una construcción
espectacular, inspirada en palacios italianos, y por cuya
concepción rompió relaciones con su arquitecto de confianza Jones
Brown: Piria no era arquitecto, pero tenía en su mente todos los
detalles de esta obra, sin dejar uno solo al azar, aunque
parecieran caprichosos.
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